Aguantó todo tipo de halitosis, lágrimas, mucosidades y manos sucias; en el mejor de los casos impregnadas de helado o cualquier golosina. Absolutamente indefenso, soportó golpes de los usuarios cuando se tragaba las monedas antes del tiempo estipulado para una conversación… La compañía jamás salvaguardó su integridad manteniéndolo en óptimas condiciones.
Anticuado, infectado de virus, bacterias y submundos imperceptibles al ojo humano. Deshidratado, vejado y con la desesperanza de que lo conecten al 4G, suplica una digna retirada por los servicios prestados a la comunidad.
Fdo: Teléfono público
©Pilar Cárdenes
