16 jul. 2018

EL LIBRO, LA LIBRA, LE LIBRE

Hoy, Facebook me preguntaba qué pensaba y no quise pecar de maleducada. Le dije que estoy sumida en un laberinto de dudas porque no podré escribir un mísero microrrelato sin que se convierta en una tarea titánica, y le dejé un ejemplo: el libro, la libra y le libre... ¿O livre? Hay un sustancial cambio de conceptos e incluso de idioma para poder darle el significado acorde. Quizás la solución esté en el esperanto o en el arameo...

Facebook no ha vuelto a preguntar. Sin embargo, yo me estoy volviendo loca. Cuando escogí la foto de una buganvilla podada en forma de árbol, caí en la cuenta de que la enredadera podría convertirse en el enredador... ¡Vaya dilema! Creo que empiezo a transitar derroteros de difícil escapatoria. Volveré a tomarme la temperatura; las gripes veraniegas son malísimas...
Pilar Cárdenes

21 abr. 2018

ENSAYO DE LA TONTERÍA

Tal y como dije en la página Hábito blanco, llevaba tiempo con ganas de escribir una relato de mayor  recorrido que lo hago en los blogs. Así pues, empecé con "Resucitada", un nombre especial al que le debía un escrito,  y lo complementé con una selección de narraciones de diferente extensión. Alguna ya publicada y actualizada, como el que da título genérico a esta recopilación: "Ensayo de la Tontería".
Tiene  una extensión de 111 páginas y puede adquirirse en Amazon, tanto en e-book como en papel. 

4 ene. 2018

UN REGALO FUGAZ

Hasta ese momento evitó cualquier referencia a su situación. Pero una sensación que no lograba definir empezó a difuminar el tiempo embalado de cualquier sueño que le removiera las emociones. Y sin más dilaciones, desprecintó la memoria para buscar la ilusión extirpada de cuajo cuando se abrió la puerta de la adversidad. Y hoy, antes de que la vida se le durmiera, despertó en la belleza que le rodeaba. Editó la realidad para archivar miedos, redactó el presente imprimiéndole personalidad, e inició el envío de su propio regalo, temeroso de que alguna herramienta de la siguiente década pueda arrastrarlo a la papelera.

© Pilar Cárdenes

17 dic. 2017

NAVIDAD EN EL HOSPITAL

La limpiadora pasó la mopa húmeda mientras me contaba que su hija había regresado de León y el nieto venía con gripe de pasar frío por aquellas latitudes. Me senté en la butaca frente a la puerta de la habitación que, como siempre, dejaba abierta y entró a hacer el baño. Entonces lo vi pasar… Al momento, regresó sobre sus pasos y se detuvo a consultar algo con una enfermera. Su bata estampada con carteles de Toulouse Lautrec armonizaba con el pijama de pentagramas y partituras. Me restregué los ojos. No pude calibrar si sería un artista loco o un maduro en decadencia, pero era la primera cosa que merecía mi atención después de cinco semanas hospitalizada.
Me atusé el pelo, quité el reposapiés y encendí el ebook en un afán precipitado de hacerme la despistada y observarlo. Apenas había terminado la parafernalia, nuestras miradas se cruzaron. Me saludó con una leve inclinación de cabeza. Luego escuché que abría la puerta contigua a la mía. ¡Oh cielos!, pensé, quizás no había sido un encuentro fortuito. Las mariposillas me revolotearon como a una quinceañera y la imaginación se desbocó a solo dos días para finalizar el año… ¿Continuaría hospitalizado en esa fecha? ¿Tomaríamos las uvas juntos?
Bueno, no sé si los medicamentos… De lo que sí estoy segura es de desearles a todos unas muy 
¡FELICES FIESTAS!

Pilar Cárdenes

30 nov. 2017

CAMISAS Y LIBROS

Hace algunos días, buscando información sobre un estilo de vestimenta, tropecé en Wikipedia con una curiosa información, al menos para mi. Cuenta que el uso generalizado de las camisas en el siglo XIV permitió que hubiera suficiente trapo de camisas viejas para poder fabricar papel a precios económicos. La invención de la imprenta unido a la producción de papel a bajo precio permitió que surgiera el libro como un producto de precio accesible, y no como una antigua curiosidad.

      Y hablando de libros, aprovecho para comentar que la novela Metempsicosis ya tiene edición papel en Amazon.

25 nov. 2017

MUJERES - 25 DE NOVIEMBRE

Margarita, hija de agricultores, tenía ocho años. Para ella, la tierra exhalaba un olor a plenitud de vida que la evadía del dolor opaco nocturno proveniente de la habitación contigua. Una calurosa mañana llegó su querida tía, le dio dos besos, caramelos y, presurosa, entró en el dormitorio del sufrimiento.
Al poco rato las mujeres creyeron que Margarita ya estaría regando el huerto, aunque la niña se quedó cerca de la casa al escuchar los quejidos de su madre entre súplicas a Dios para que se apiadara de ella.
Pasaron muchas horas en ese estado hasta que nació el hermano, pero estaba muerto. Su madre se desangraba y la tía no lograba detener la hemorragia. Entonces salió a buscarla y le soltó: “Vete al pueblo y dile a tu padre que traiga un médico. Tu madre se está muriendo. ¡Corre!” Y corrió con todas sus fuerzas hasta la puerta del bar. El padre, como siempre, estaba borracho y no hizo caso a pesar de que el tabernero se ofreció a llevarlo en coche. Margarita, con el corazón a punto de estallarle en mil pedazos, corrió de nuevo a preguntarle a su tía qué hacer… Desgraciadamente, en cuanto abrió la puerta, el silencio de la vida esfumada se había adueñado de toda la casa.

© Pilar Cárdenes

17 nov. 2017

EL EMPERADOR

Hoy se dieron una serie de circunstancias para recordar lo que una amiga escribió, hace ya algunos años, sobre el significado que para ella tenía el último concierto para piano de Beethoven. El caso es que al escucharlo, tuve el mismo sentimiento que ella expresó entonces y me apeteció dejarlo por aquí.
Supongo que estando en el vientre de mi madre, la música empezó a formar parte de mi existencia; sin embargo, no fui consciente de ello hasta ver la luz….Llegué a una casa donde se escuchaban todos los estilos, ya que teniendo hermanos con muchos años de diferencia y unos padres algo melómanos, estuve siempre rodeada de notas.

El título de este blog, es un homenaje a quien en algún  momento parafraseando a L.Van Beethoven, me dijo cariñosamente “La música no hay que entenderla sino sentirla”…


Un día se marchó hacia destino desconocido...un largo viaje sin retorno.  Con el alma literalmente partida dejé de escuchar música…los pianos entristecieron y guardaron luto por mi dolor, Se me cerraron los oidos hasta el día de hoy, en que le brindo este homenaje…


Cuando escucho los acordes de este movimiento, siento la apacible dulzura de un piano derramando sus lágrimas...


9 oct. 2017

EMBOSCADOS


A veces ocurre que las palabras con una cierta sonoridad no son las que más nos sitúan en un plano de complacencia y de devaneo intelectual, sino que también están las que nos eleva hacia una ambivalencia y displicencia. Cogido de la mano va el que camina hacia la acción de escudarse en una situación cómoda para mantenerse alejado del cumplimiento de otra: “el que se hace el loco”, “eso no va conmigo”, “no se de que me hablan”, o me lo llevo porque no se va a enterar
Por estos lares hay cientos y cientos y más de cientos de emboscados. Mundo virtual y real está a rebosar de comodones, quietistas por no llamarlos de otra manera; personas “tras cortina” que siempre hacen mutis en el foro: donde dije digo, digo diego. Personajes abundantes que ni siquiera son capaces de abrir la boca aunque sea para emitir un quejido; sólo están pendientes de mirarse en el espejo de otros a los que consideran sus protectores y gracias a ellos malviven en estos y en otros territorios.
Pero ¡ojo al dato! Los emboscados cuando salen de su madriguera lo hacen con altas dosis de soberbia que a ellos mismos les crea cierta alarma porque no es la norma. Se sienten superiores. Generalmente  ocurre cuando les han dado un papel de protagonista circunstancial para que saquen pecho y mantengan el tipo. Sin embargo, en esos momentos de cuasi esplendor es cuando más se quedan fuera de juego, se sienten lejos de su sitio porque que no están acostumbrados a ser personas de si mismo, sino eco de los demás.
El emboscado, en esa lamentable situación se encuentra difuminado y por eso con disimulo dirige sus pasos a su madriguera donde reposa en el silencio, la quietud y la degradación social. Ahí se encontrará perfectamente bien ya que es el único dueño de su mundo miserable que sólo él sabe administrar.

© Pilar Cárdenes

1 oct. 2017

EL GRITO


Edvard Munch se tapa los oídos porque no soporta el grito de la realidad.
"Iba por la calle con dos amigos cuando el sol se puso. De repente, el cielo se tornó rojo sangre y percibí un estremecimiento de tristeza. Un dolor desgarrador en el pecho. Me detuve; me apoyé en la baranda, preso de una fatiga mortal. Lenguas de fuego como sangre cubrían el fiordo negro y azulado y la ciudad. Mis amigos siguieron andando y yo me quedé allí, temblando de miedo. Y oí que un inmenso grito interminable atravesaba la naturaleza".