17 nov. 2017

EL EMPERADOR

Hoy se dieron una serie de circunstancias para recordar lo que una amiga escribió, hace ya algunos años, sobre el significado que para ella tenía el último concierto para piano de Beethoven. El caso es que al escucharlo, tuve el mismo sentimiento que ella expresó entonces y me apeteció dejarlo por aquí.
Supongo que estando en el vientre de mi madre, la música empezó a formar parte de mi existencia; sin embargo, no fui consciente de ello hasta ver la luz….Llegué a una casa donde se escuchaban todos los estilos, ya que teniendo hermanos con muchos años de diferencia y unos padres algo melómanos, estuve siempre rodeada de notas.

El título de este blog, es un homenaje a quien en algún  momento parafraseando a L.Van Beethoven, me dijo cariñosamente “La música no hay que entenderla sino sentirla”…


Un día se marchó hacia destino desconocido...un largo viaje sin retorno.  Con el alma literalmente partida dejé de escuchar música…los pianos entristecieron y guardaron luto por mi dolor, Se me cerraron los oidos hasta el día de hoy, en que le brindo este homenaje…


Cuando escucho los acordes de este movimiento, siento la apacible dulzura de un piano derramando sus lágrimas...


9 oct. 2017

EMBOSCADOS


A veces ocurre que las palabras con una cierta sonoridad no son las que más nos sitúan en un plano de complacencia y de devaneo intelectual, sino que también están las que nos eleva hacia una ambivalencia y displicencia. Cogido de la mano va el que camina hacia la acción de escudarse en una situación cómoda para mantenerse alejado del cumplimiento de otra: “el que se hace el loco”, “eso no va conmigo”, “no se de que me hablan”, o me lo llevo porque no se va a enterar
Por estos lares hay cientos y cientos y más de cientos de emboscados. Mundo virtual y real está a rebosar de comodones, quietistas por no llamarlos de otra manera; personas “tras cortina” que siempre hacen mutis en el foro: donde dije digo, digo diego. Personajes abundantes que ni siquiera son capaces de abrir la boca aunque sea para emitir un quejido; sólo están pendientes de mirarse en el espejo de otros a los que consideran sus protectores y gracias a ellos malviven en estos y en otros territorios.
Pero ¡ojo al dato! Los emboscados cuando salen de su madriguera lo hacen con altas dosis de soberbia que a ellos mismos les crea cierta alarma porque no es la norma. Se sienten superiores. Generalmente  ocurre cuando les han dado un papel de protagonista circunstancial para que saquen pecho y mantengan el tipo. Sin embargo, en esos momentos de cuasi esplendor es cuando más se quedan fuera de juego, se sienten lejos de su sitio porque que no están acostumbrados a ser personas de si mismo, sino eco de los demás.
El emboscado, en esa lamentable situación se encuentra difuminado y por eso con disimulo dirige sus pasos a su madriguera donde reposa en el silencio, la quietud y la degradación social. Ahí se encontrará perfectamente bien ya que es el único dueño de su mundo miserable que sólo él sabe administrar.

© Pilar Cárdenes

1 oct. 2017

EL GRITO


Edvard Munch se tapa los oídos porque no soporta el grito de la realidad.
"Iba por la calle con dos amigos cuando el sol se puso. De repente, el cielo se tornó rojo sangre y percibí un estremecimiento de tristeza. Un dolor desgarrador en el pecho. Me detuve; me apoyé en la baranda, preso de una fatiga mortal. Lenguas de fuego como sangre cubrían el fiordo negro y azulado y la ciudad. Mis amigos siguieron andando y yo me quedé allí, temblando de miedo. Y oí que un inmenso grito interminable atravesaba la naturaleza". 

27 abr. 2017

A LAS Y VEINTE MINUTOS

A las y veinte minutos, el tiempo se movió en una rápida sacudida; cuando se detuvo, las horas habían desertado. Aunque no fui consciente de ello hasta que salí de mi casa y llegué a la playa después de recorrer calles vacías de una ciudad sin alma donde la piel del asfalto, alfombrada de cucarachas muertas, dejaba al descubierto entrañas y esqueletos destrozados de las canalizaciones. 
          El sobrecogimiento que me produjo todo aquello, me desquició por completo. Más tarde fui tranquilizándome y busqué indicios que me llevaran a encontrar respuesta a tan extraño episodio; pero solo encontré la playa, y mi sombra proyectándose bajo un sol inmóvil recostado al oeste. El mar no expresaba elocuencia alguna, tampoco ofrecía su aroma de marea baja; el mar herido y cansado había sido el último en sumarse a la fuga de las horas cuando entendió que la luna no regresaría a reflejar el rostro sobre su superficie desolada.

© 1704271915443

22 abr. 2017

CREDIBILIDAD Y BOSQUE DE CEMENTO

Aprovecho este fin de semana de celebración, Día del libro 2017, para postear dos pequeños fragmentos de mi primera novela y con ello recordar a quien me inculcó el placer por la lectura, a tantos amigos blogger que con mucha satisfacción seguí durante años y otros nuevos que empiezo a conocer en esta nueva andadura.  Un día especial para mostrar mi gratitud a quienes fueron lectores de los microrrelatos en “Vocablo Mudo”…, y en algún que otro blog.
         “Le molestaba sobremanera que alguien tratara de engañarlo. Pensaba que el engaño era un arte, por la enorme complejidad de culminarlo con éxito, para el que muy pocas personas tenían capacidad. Era consciente de que toda su verdad era una gran mentira, como la metamorfosis de un inacabable baile de disfraces, y trató de recordar, sin lograrlo, en qué momento de la infancia lo hizo por primera vez. Quizás fuera por protección, quizás para librarse de algún castigo, quizás para salvaguardar pequeñas parcelas de su privacidad. Más adelante para solapar las mentiras anteriores, hasta el punto de hacerlo por el gusto de añadir credibilidad a un hecho verdadero o para embellecer la vulgaridad de lo cotidiano”.

Y unas líneas de otra situación de la novela, donde hago referencia a la ciudad de Barcelona, como felicitación al día de San Jordi, que ojalá logre el objetivo de convertirse en patrimonio inmaterial de la humanidad:
“Ya en la calle, sintió la opresión de los edificios, tal y como pensó que le ocurriría cuando divisó Manhattan el día de llegada. Bajó presurosa hasta Times Square y se echó a caminar por Broadway. Pensó que a diferencia de la Diagonal de Barcelona, que dividía en dos el Ensanche, esta avenida sesgaba el trazado de calles, como único respiradero de un bosque de cemento”.

16 abr. 2017

REALIDAD PARCIAL, TRAMPANTOJO...?


Tras examinar las fotografías de un viaje parecemos dispuestos, o necesitados, a confundir la imagen con su referente, lo que fue visto por lo que vemos. Sin embargo, si mientras  capturaba este fragmento de realidad hubiese tenido la imperiosa necesidad de oír misa, la frustración habría sido absoluta porque la iglesia no existía. ¿Un espejismo quizás? No, no era ese fenómeno, tampoco es un montaje fotográfico ni un trampantojo. Estamos observando una réplica, a tamaño real de la iglesia de Agüimes, que se usa como recepción de un lujoso hotel al sur de la isla de Gran Canaria. Se dice que el propietario nació en el citado pueblo y quiso homenajearlo de esta manera.