12 oct. 2018

EL HIJO DE ROSALINDA

Rosalinda vivía en un puerto pesquero donde fondeaban barcos de gran tonelaje, fuera de la bahía. En una ocasión, los marineros coincidieron con las fiestas de carnaval del pueblito. Arribaron al atardecer y se introdujeron en el rebumbio. Seferino, botella en mano, miraba con descaro a cualquier mujer, así fuera un hombre disfrazado. Rosalinda lo había observado y se puso a tiro. Seferino quedó obnubilado por lo que le pareció una belleza sobrenatural, y la invitó a bailar… Esa noche, a sus 44 años, Rosalinda conoció varón.

Seferino despertó con las primeras luces del alba. Estaba en una playa de piedras negras. Entonces comprobó que la mujer que roncaba a su lado no guardaba semejanza alguna con la que había conocido durante la borrachera. Se alejó sigilosamente y buscó a un pescador. Le ofreció una buena suma de dinero por llevarlo, remando, hasta el buque. Aunque el navío zarpó dos días más tarde, él no regresó a tierra.

Rosalinda, cual Penélope, esperó oteando el horizonte. Al cabo de nueve meses nació Nito. Era la viva estampa de su madre. Han pasado cinco años desde que el marinero se fue. Ella no se ha movido de ese lugar ni ha cambiado la postura. Tampoco habla, pero en su mirada perdida se nota cuánto ha aprendido sobre las mareas, la luna y las estrellas, estaciones del año o fenómenos atmosféricos. 

Cada domingo, el cura le cuelga un rosario y la rocía con agua bendita mientras reza una letanía. Todo el pueblo se ha volcado en ayudarla. A sus pies dejan plátanos, leche, gofio, rosquillas de anís y múltiples chucherías para Nito. Sin embargo, el gran misterio es que desaparecen. No logran verlos comer. Lo único que permanece en el suelo son los pantalones del chiquillo. Pasado un tiempo, cuando entienden que la última talla ya le quedará pequeña, los sustituyen por otros.  
©Pilar Cárdenes

13 comentarios:

  1. Fruto de una noche loca. Así hay muchos. Por desgracia.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Ppbre Nito pero...Rosalinda conoció varón q ya era mucho!!!!

    ResponderEliminar
  3. Me encanta ese misterio que queda al final. Una historia para seguir leyendo por causa de una noche que todo era bello, hasta Rosalinda en los ojos nocturnos de Seferino, :)))
    Me gustó mucho Pilar.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Rosalinda es un nombre que, sin saber el motivo, me sale para determinados personajes. Ya lo usé en una entrada de "Vocablo mudo". Quién sabe si el misterio quedará resuelto alguna vez...
      Muchas gracias, Elda.
      Un abrazo

      Eliminar
  4. Qué buen clima lograste, Pilar. Rosalinda y su hijo quedaron como dos estatuas vivientes, ella en una espera sin futuro y el niño aislado por la obsesión de la madre.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me encanta tu comentario, Mirella.
      Muchas gracias.
      Besos y feluz semana.

      Eliminar
  5. Qué futuro les aguarda?
    El marinero cobarde siempre tendrá una herida en su memoria.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Quién sabe... Nito no es Telémaco ni Severino tiene intención de regresar... Tampoco creo que ese encuentro consentido le suponga remordimiento alguno en el futuro.

      Besos

      Eliminar
  6. Las costas están llenas de espíritus de crédulas Rosalindas. Unas siguen haciendo encaje de bolillo o remiendan las redes. Saben que su hombre volverá.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hasta hace muy pico tiempo, sucedía como dices. Pero creo que en la actualidad, con las nuevas tecnologías, la relación será diaria y simultánea con mujeres de diferentes puertos.
      Saludos, Ana

      Eliminar