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21 nov 2020

INCRUENTO


La crueldad se ensañó hasta desangrarle el alma sin que el rojo manchara las manos de nadie. 

© Pilar Cárdenes

4 mar 2019

EL MAR Y LA MAR

Imagen del mar color rosa para el día internacional de la mujer 2019. Por los derechos y libertades.
La mar y el mar no tienen problema alguno sobre sus funciones. Son exactamente iguales, aunque poéticamente sea más utilizado el femenino. Pero viendo las claras diferencias de derechos y obligaciones entre hombres y mujeres, decidieron hablar con Neptuno antes de que iniciara su fiesta estival. 
El dios comprendió el dilema y convocó a su primo Poseidón, y a todas las criaturas marinas. Pasaron tres días con sus correspondientes noches sin llegar a un acuerdo: los cetáceos necesitaban subir a la superficie cada veinte minutos, los tiburones no querían cooperar por los malditos plásticos que se les atravesaban en los dientes. Para colmo, tritones, sin muchas luces, se fundían con el coqueteo de las sirenas tratando de montar caballitos.
Cuando parecía que el mar de dudas los haría desistir, llegó la jefa de las sardinas junto al jefe de boquerones. Ella gritó: “¡Necesitamos un mar rosa!”. Todos rieron. Después recapacitaron y dieron por buena la idea. Los calamares facilitarían tinta de sobra para las pancartas. 
—¡Asunto solucionado! —exclamó Neptuno.
—No, no me refiero a una muestra tan precaria. Debemos hacer algo que nadie pueda olvidar, ¡qué haga bailar las pupilas humanas! —dijo con énfasis— Y vosotros dos, como dioses, podéis solicitarle al cielo ese color que muestra en los atardeceres de febrero.
El cielo accedió complacido y en pocos minutos el mar rosa apareció. Ahora, cualquier persona que esté en un lugar donde pueda divisarlo, tendrá presente la reivindicación de las mujeres por conseguir la igualdad real con los hombres: derechos y obligaciones en todos los ámbitos.
En este embrollo, los barcos aterrorizados se escondieron en diques y ensenadas. Solo quedó este valiente de la imagen que cuando bordea la costa, los edificios, escolleras y hasta faros en las antípodas aplauden su decisión. Los acantilados sonríen, los árboles se inclinan y la brisa lo acaricia. Ha roto con el pasado y se siente parte de esta revolución, aunque, a veces, el horizonte se muestre cuesta arriba. Pero tendrá las máquinas activas hasta el último aliento, demostrando a sus congéneres que salir de puerto no conlleva peligro alguno.
Día Internacional de la mujer 8/03/ 2019
© Pilar Cárdenes

23 ene 2019